La fuga

¡ Estoy en mi cuarto! lento,  me quito las ropas y enfundo una pijama que odio, pero que utilizo para no contrariar a la familia. Me acuesto y en el silencio, llega una inesperada erección a la cual debo de cumplir, de manera ordenada y con suspiros entrecortados. Es un padre nuestro que me limpia las porquerías acumuladas durante el día.

Me duermo y sé que mi cara tiene una sonrisa nocturna.

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