Despedida

Estaba sentado en la montaña, sus ojos húmedos veían la corriente del Amazonas. Después fue un salmón remontando los rápidos. El sol era un coagulo y el cielo tenía naranjas y violetas. Voló escrutando la tierra, el mar y los arrecifes.
—Hoy amaneció con una cara de dulzura, observó el enfermero.
— Así son estos pacientes furiosos, poco antes de morir cambian. contestó el psiquiatra.

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