El acecho

La avispa vigila a la araña que sale de la guarida y expone el vientre al influjo lunar para que los hilos tengan textura de muerte. De pronto, el aire se hace oscuro y un zumbido dentella el silencio. La avispa incrusta el aguijón y su esperma. Semanas después la araña pare con muerte a cientos de avispillas que salen al mundo con vestidos de seda.

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