El adolescente

Subía por la escalera provisional con la lata de cemento al hombro, un sudor arenoso le oscurecía la mirada. Depositó la mezcla y resolló con violencia. Creyó ver una enramada de hojas violetas brotando del cielo. Suspiró y bajó a largos pasos para volver a llenar el recipiente y subir. Se dijo: “Lo veré cargado de colores y con nubes retozando entre azucenas”. Le pidió la botella a un compañero para deslizar cinco tragos de caña por su garganta. Sabía que eso le garantizaría la croma del cielo y continuó pujando con la pesada carga…

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