El Rinoceronte

Si tuvieses la línea esbelta de un caballo alado, serías unicornio.  Pero Dios tuvo otros planes.

La hipertrofia muscular con tórax de barítono y un abdomen donde fácilmente una mujer obesa podría acostarse, te hace ser terrenal, cavernícola.

Obedeces al instinto, a la fuerza, a la energía primigenia que brota de la erección de tu armadura.

Embistes al viento,
a la selva
a la roca
y hasta tu sombra,

refieren que adoleces de presbicia. Sin embargo cuando veo que tu mirada abraza con intensidad al cachorro, entiendo que te reconcilias con la vida y con Dios.

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