La niña

La niña

En el pueblo a lo largo de la mañana van orando los años como almas que no encuentran descanso.
Los perones y duraznos que logran enraizarse en estos terrones tienen sus ramas como manos huesudas clamando.
El frío se levanta en rodajas y cubre como boa el diámetro resinoso de los tallos.
Una mano tirita en la ventana
y por la rendija de la vida
descubre que hay motivo para sonreír ese día,
pues el gato atrapa los cabellos de la niebla.

Mamá trastea y hace chirriar la lumbre
y el pueblo se matiza con olores de café.

La lluvia ha pospuesto su visita.
A pesar de los pronósticos de la radio,
del clérigo que ha sacado a pasear a los santos
y del brujo que reza en otra lengua.

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