La vaca

Viendo a la vaca me da por pensar en cámara lenta.
Todos los movimientos que hace son de acciòn dilatada.
Los días se tiran a la holganza cuando ella decide rumiar una porción de hojas.

 

Mira hacia la profundidad con sus ojos negros y grandes
como si trataran de resolver un eterno conflicto:
la veo, la veo, la veo y creo que juega ajedrez con ella misma.

 

¿Acaso pensará en su niñez?
¿Recordará sus días de teta?
cuando perseguía a su madre hincando su belfos en la ubre.
¿O pensará que sus viejas conocidas
se han perdido
y no ha vuelto a verlas echadas bajo la sombra de los árboles?
 

¿Sabrá que tiene el destino marcado?
Creo que la vaca
sólo percibe la frescura de la hierba
y que tiene un gástrico placer cuando
la sal humedece su lengua.
 

Me da tristeza cuando las veo caminar lentas sobre el manto verde,
cuando mueven la cola para espantarse las moscas.
 

A veces pienso
que disfrutan el presente mucho más intensamente que los hombres
porque el mañana para ellas es breve.
 

  

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s