La hiena

La hiena bajo la oscuridad ejerce ritos obscenos, gritos profundos y risotadas que hielan la sangre.
Así me imaginaba:
Tienen el color de la luna barnizada con barro, lunares que llevan el matiz del abismo y reflejan el grito primigenio de la maldad.
Así me imaginaba.
El matriarcado vive en ellas, son cazadoras audaces y corren con la noche llevando fogatas de luna en los ojos y olores de grupo en la testa.

Las hienas no son cobardes son breves y osadas se enfrentan sin temor a los leones e hincan sus dientes al mismo rey. Amantísimas con los cachorros, que contradice la furia que despliegan cuando combaten contra los felinos.

La hiena tiene derecho a reclamar una nueva imagen. Cazadoras gregarias, que no aceptan rey, ni varón.

 A su paso por la sabana:
las Amazonas del mundo,   sonríen.

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