Deseos

La plaza recibe  cansancio a diario. Por las tardes se escucha el repicar de las campanas cuando llaman a misa, pero hoy el sonido duele y  será una misa de cuerpo presente.  Tocó el turno a don Gervasio. Compañero de todos. Un abuelo se abre paso entre los demás ancianos, y persignándose entra al templo. Se pregunta lo mismo que los otros: ¡Por qué no fui yo!

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