Muriendo con Neruda

 

2284747908_4cf21dae19Una avalancha oscura llegó a su cerebro; un momento antes pudo ver a su amante que cercano le declamaba. “Me gustas cuando callas porque estás como ausente”.
¡OH Dios! que regalo, la voz amorosa del compañero de su vida, y la poesía de Pablo en el trapecio de su oído, un instante previo al gran silencio.

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2 Comments

  1. Ohhhhhh, una exquisitez para el alma este relato… dulce muy dulce morir así… quien no qusiera alcanzar ese silencio con la compañía de tan bellas palabras…

    Rubén, no dejo de sorprenderme y admirar día a día tus escritos… me encantan… besos

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