Cerca del quirófano

medicosAnexo a los quirófanos se ubican casi siempre los vestidores médicos. Es un lugar privado donde los ayudantes, el anestesiólogo y el cirujano cambian su ropa de diario por el uniforme azul. Para que el médico ingrese a la sala de  cirugía debe de  cubrirse la boca,  el pelo, zapatos y  enfundarse  con pantalón y camisa libre de gérmenes. Obviamente  hay vestidores para mujeres y para varones.

Sitio de enorme tensión, misma que la disipan con pláticas cotidianas, comentarios sobre los acontecimientos del país o bien los rostros quedan en silencio. Todos quitan su ropa de calle y buscan en los estantes la talla   que mejor acomode.

Los que sólo vamos como ayudantes o aprendices, nos limitamos  a observar a los que asumirán  la responsabilidad. Los médicos  tienen conductas variadas. En aquella ocasión el paciente era un niño de cinco  años con un tumor  alojado  en  faringe. El anestesiólogo de piel blanca, ojos de raya cubiertos por espejuelos  y bajo de  estatura. Él  normalmente serio, ahora parecía más. Se cambiaba  sentado en una esquina,  alejado de los demás. Yo no sabía si  era por  bochorno  o por  la dificultad   técnica de la anestesia.  El cirujano otorrino, se la había pasado contando situaciones jocosas que le festejábamos  y se cambiaba de pie  en una esquina contraria a  la  del anestesista. Hubo un momento en que nos quedamos callados,  envueltos  en la dificultad del quehacer que vendría.

El otorrino  bajó los pantalones dejando al descubierto su ropa interior, al mismo tiempo  el  anestesiólogo  sentado en la esquina opuesta hacia lo mismo. Cuando escuchamos del  cirujano  un “ ay ay ay”  amanerado y  reculando hacía donde estaba su compañero   y exclamando  “Ay… ay   qué me vas hacer… qué me vas  a hacer”  hasta que sentó sobre las piernas de su colega.  Rompimos en carcajadas.  Él se puso  de mil colores mientras el otro imitaba movimientos copulatorios y seguía  con la vocecita amanerada “ qué me vas a hacer”, “qué me vas a hacer”  Instantes después se paró y serio le dijo:  “ánimo colega, deje esa cara,   que vamos a salir bien de la cirugía”.

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2 Comments

  1. UYyyy este relatito, hermoso… la vida cotidiana misma retratada en pocas líneas. Te felicito. Cuántas cosas encierran esos sitios donde los seres humanos nos encontramos. Me gusto mucho como siempre. Admiro la sencillez y la profundidad de tus relatos. Gracias por compartirlos. Un beso grande.

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