PERRO NÓMADA

Bajo la sombra del portón y sentada sobre un cabo de árbol, una púber escudriña el caserío imaginando que su perro yace con el lomo quebrado en alguna callejuela. Su mirada contiene tristeza y cada vez que parpadea talla los ojos como tratando de quitarse alguna brizna. No le arden, no le pican, pero ella los talla repetidamente. Varias amigas la saludan y más de alguna se acompaña por su perro. Está por irse cuando extraes_despedidasiente el roce de un lomo peludo por sus piernas, sabe que es “callejero” . Se hace la indiferente y alzando la voz lo regaña por no avisarle dónde es que se había metido. “Dos días sin saber de ti” le dice. Es demasiado, piensa ella. El Perro le mueve la cola. Ella no se inmuta. Su mirada profunda se vuelve más triste y proyecta que en un futuro “Callejero” no regresará- De lo más dentro de ella más que grito es un chillido que le dice “ No has sido buen perro. Eres libertino, andariego” El can lame sus manos, chilla, mueve la cola. Ella sabe lo que tiene que hacer, suspira, lagrimea. Toma de la calle piedras y cerrando los ojos, las tira a no darle y le grita “vete” camina dándole la espalda a pasos cortos y después corre hasta ser un punto.

Anuncios

One Comment

  1. Hermoso relato pero muy triste, la entiendo a la niña, tengo mi perro Mateo que es muy vagabundo porque nunca quisimos atarlo y vive en la calle, siempre tengo miedo que no regrese. Un besito, volveré a leerte. Magda

    Me gusta

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s