CAMBIO DE TIMÓN

Tengo  treinta y tantos  inviernos y no sé si pueda resistir otro. Soy el jefe por más viejo. En mi tribu cada año nacen menos y cada vez enterramos más. Nuestros hijos duermen: ya no juegan entre ellos.  Las mujeres se quedaron sin leche. La recolección  de leña es pobre y el frío que se avecina será atroz.

El valle que antes era verde  se ha ido marchitando,  el  forraje y las raíces,  la disputamos con  los animales.  Si ordenara rodear las montañas para  buscar alimento sería  apresurar la muerte del clan. El hielo  y los lobos tienen dientes de sable.

Llamé a cuatro hombres  y a una mujer que aún conservan la fuerza y  la destreza. Platiqué con ellos y entendieron que el fin sería pronto sino hacíamos un cambio extraordinario.

A  dos les dije que se situaran en la pedrera, que  es un espacio sin salida. Chak, Chia y yo fuimos hacia la manada de puercos que trompeaba en el valle. Ningún  animal nos teme, por lo que no desconfiaron. Con sigilo  apartamos dos pequeños del rebaño. Amarramos  sus trompas, liamos sus patas y  los  sacrificamos en la pedrera. Mientras  los destazábamos,  la mujer  experta en hacer fuego,  hacía crecer las llamas. Horas después llamé  a la tribu.  Se  resistían a comer, pero los obligué. 

Ya  han nacido nuevos críos. El ulular del viento anuncia la epifanía de las heladas.  Hemos reunido suficiente leña y, la cueva se ha hecho tibia. Ahora los recién nacidos  tienen sol en sus ojos y en el brillo vive una promesa intensa.

Los rebaños no nos temen, pero ya nos miran con recelo.

 

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12 Comments

  1. Ya sé que tu cuento relata el principio de la humanidad, sin embargo lo he leido como un cuento apocalíptico, el hombre frente a la naturaleza que ha destrozado. Soy más rara que un perro verde!
    Un abrazo amigo rub.

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    1. hay que hacerlo también bajo esa perspectiva. Cuantos inicios llevaremos siendo prehistóricos? aunque recien leí, o tal vez imaginé, que en Brazil había nacido un perro verde. será? Gracias por haber llegado y comentar.. un abrazo grande Rub

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  2. La foto que ilustra el cuento lo dice todo. Se acabó la armonía primigenia. ¿O acaso es todo una fabulación, y siempre el hombre anduvo peleado con el resto de la naturaleza? Y ese recelo, ese miedo de las especies entre sí ¿es natural? ¿O tal vez infundido por los poderes interesados de las diversas civilizaciones habidas? “Se resistían a comer”: ¿Somos buenos por naturaleza? Como ves, Ruben, muchas preguntas para una tarde, víspera de fiesta, “de promesa intensa”.

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    1. Estimado Juan, ciertto muchas preguntas, pero sólo una, ¡ ¿ Como pudo sobrevivir, si hubiese seguido con hierbas, en este momento no lo estuviesemos contando. Gracias por llegar amigo Juan. un Abrazo Rub

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    1. En un comentario, decía amiga Micromios, que al hombre las circunstancias lo obligaron a comer carne y ahora hay que pegarle para que deje de comerla, por las razones que bien dices… un abrazo Rub

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