VIENTO Y TIERRA

3ec9caahaa7wcamkkw3bcat5vr6ncalgjaj1caw0ir90cafqoj5tcah36jaycaa9a15hca8xmxmdcatkq2n0ca1jdaueca2fs506cabd8rrtcaosn55pcaib3g50caf8yzfccaz02jvscaon7kevcao9jpaeMe sentí incómodo, como un niño  pillado. Lo sabía, pero por extraña razón, no lo había resuelto, ahora la compañera al observarme, recriminaba.

— ¡No te da vergüenza tener las uñas de los pies tan largas!

No dije nada, sólo asentí con la cabeza. Tenían más de un mes de crecer.  Había soñado  repetidas veces que  me volvía ave que surcaba rompiendo los vientos en el  desfiladero. Subía hasta posarme en el risco elevado y mi ojo preciso me impulsaba hacia abajo en una caída vertiginosa. Abajo las bolsas del río. Caía en picada y regresaba a los cielos con un pez en mis garras. Por las noches escondía la mirada entre las estrellas y  con júbilo iba a un lado de la alborada despertando a los  amaneceres.

En las tardes, entre la gritería de los tordos que regresaban a la guarida de los cedros   me veía  inmerso en los sueños de Leonardo. O bien cuando  veía a los zopilotes que parecen sestear  en las sábanas del cielo. ¿Alimentaría mi extravío  el deseo de ser pájaro? Recordé que mis ancestros Totonacos aún bailan la danza del volador y cuando el guía da la hora se lanzan al vacío, sobre el viento. Por un instante el cuerpo cardenal se convierte en pájaro, mientras la flauta ata el ayer y el hoy con una oración que se esparce por los cerros  y recovecos  del alma. Plácido dormía escuchando el aleteo de las garzas.

Un día en la mañana mis uñas lucían rectas, recién cortadas y la compañera, cerrando el ojo me decía:

— A ti, hay que tratarte como bebé. Y mostró los pedazos de córnea que había depositado en un frasco transparente. No tenía objeto una discusión. Me sentí como si me hubieran cortado las alas.

Meses después una dolencia se instaló en mis talones y tras de observar la radiografía, el médico  dijo: Tiene los espolones más grandes que he visto.  Así como están, se parecen mucho a los  de  un gallo viejo que ha rascado y rascado…

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23 Comments

    1. Un gusto enorme saber que me visitas y sin duda la página se pone de fiesta. Flori esta es tu casa como decimos en México. Gracias por dejar tu opinión acerca de mi texto… un abrazo Rub

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  1. Que imaginación la de este hombre que ansiaba un espíritu de ave. Me gusto las resferencias a los antepasados y esa frase de la flauta ata el ayer y el hoy… En el fondo todos los hombres envidian a las aves. Si no no existiria la aeronáutica. Un saludo

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  2. Hola Conchita me da alegría encontrar su comentario. Es muy cierto lo que dice, el hombre siempre ha envidiado a los pájaros. El gran Leonardo lo hacía y los estudiaba. Mis ancestros – los voladores del tajín- lo siguen haciendo actualmene con su fantástica danza… Si no la ha visto digame y se la haré llegar… le dejo mi deseo de que su dia se hermoso y cargado de flores… Beso Rub

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  3. ¿Quién no ha soñado alguna vez con ser pájaro? En este caso parece que va más allá de la imaginación. Me parece muy mal que ella le corte las uñas mientras duerme, :-D. Un abrazo Rub.

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  4. Me parece que todos alguna vez soñamos con ser pájaros, volar, ser libres, conocer lo desconocido.Pobrecito..cuando le cortaron sus uñas, le cortaron su sueño tambien.Genial.

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    1. El hombre siempre ha tenido deseos, sueños ocultos, que intenta conciente o cientemente hacerlos realidad, o al menos acercarse a ella,,, gracias por comentarme… te dejoooo un besoooo rub

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  5. El ave y sus garras, el hombre y sus uñas. No cres Rub, que la mujer le cortó las uñas y le pasó como a Sansón con el pelo. Lo dejó sin fuerzas, le quitó los sueños, el recuerdo ” los zopilotes sestear en las sábanas del cielo ” ( de águila a gallo ) Vaya maldad !
    Como siempre tan bien narrado..
    Hasta pronto. Un abrazo.
    Stella.

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  6. Increíblemente el hombre a veces desea transformarse en un águila, un potro, delfín…, transformaciones soñadas, anheladas desde hace miles de años, quizás para ir a la batalla, en el arte se puede apreciar también desde hace mucho tiempo…
    Amigo un relato fabuloso¡
    C.

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  7. Un sueño que comparto, el de volar! Me encanta como lo has descrito…con un sentido del humor que me llega al alma…este de no tomarse en serio! Lo del gallo no tiene desperdicio!
    Un abrazo,

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  8. Hola :

    Me llamo Eliana Villarreal soy administradora de un sitio web. Tengo que decir que me ha gustado su página y le felicito por hacer un buen trabajo. Por ello me encantaria contar con tu sitio en mi directorio, consiguiendo que mis visitantes entren tambien en su web.

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    Eliana Villarreal

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  9. Me ha sorprendido todo lo que has publicado, porque no me llegan tus entradas por correo y me he decidido a buscar tu blog, porque te echaba de menos.
    Bello relato y triste a la vez. Le cortaron las uñas, le cortaron la ilusión… pero conservó los espolones, aunque los tuviera como un gallo viejo que rasca y rasca, supongo que buscando entre la arena a sus sueños enterrados.
    Un abrazo

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