La paloma

Desde la antena de  televisión una paloma obesa  dobla el cuello y picotea sus alas. Espulga de parásitos su plumaje, alza la cabeza y divisa al sol vespertino. Es una tarde bochornosa, percudida por los vehículos que dejan una estela de inmundicias: aire remolido, vientos oxidados, espray de fetideces y una que otra virginidad masculina.
La antena   es insegura o quizá la obesidad del ave ha doblado la frágil lámina del tubo y ella decide aletear por precaución y se refugia en la cúpula de la iglesia. Desde allí se ve el “paseo de las bolsas”: es un espacio alumbrado de colores por luces de neón y música que eructan las bocinas dispuestas en torres.  Es una cuadra de sudores, donde las manos de los mujercitos mueven la cartera como si jugaran al boliche, y ellas— las mujercitas— la bambolean  al ritmo de la cadera y al golpe del tacón. Están en la misma calle, pero cada grupo ocupa diferente acera. ¿Qué se dirán las miradas? ¿Y aquel adolescente a qué puerta tocará? El policía está Indeciso no sabe hacía donde dirigirse, pero por donde vaya,  llevará  una pelota más en el vientre. El adolescente se ha ubicado estratégicamente y mira con insistencia a  ambos lados. Se lleva las manos a la bolsa de su pantalón y saca una moneda, juguetea con ella, la frota y luego la lanza  hacia arriba. Vueltas y más vueltas  en el aire,  como si fuese  un maromero. ¿Cara o cruz?,  ¿Águila o sol? Tal vez en el volado esté su vida. Cerca del cielo la paloma amamanta a los huevos con el calor de su cuerpo. Las campanas llaman a misa de las siete y las devotas apresuran el paso, doblando esquinas para evitar las embestidas del fauno.

 

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22 pensamientos en “La paloma”

    1. Vaya sorpresa tocayo¡¡¡¡ Fijate que no crítico sus preferencias sexuales, sólo describo el suceso, pero es posible que no haya comprado preservativos, por el hecho de jugarse la vida… un abrazo y gracias por llegar Rub

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  1. El adolescente no sabemos a que puerta tocará. Me pregunto el porqué de esa duda. ¿Es acaso bisexual?
    Las devotas apresuran su paso, temiendo las embestidas del fauno ¿Acaso se sienten ninfas?
    Me quedo con la paloma tranquila, observadora del mundo, cuidando de sus futuros polluelos.
    Un abrazo Rubén

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    1. Qué complicado meterse en la cabeza y el corazón de un adolescente virgen. Pero ese es el mundo que le toca vivir. Un ciudad que es permisible y facilitadora de placer. Qué eligirá no sé. Pero su salud física y mental esta rodeada de cuchillos y quiza de alguna otra flor- pero lo dudo. Besos Mechita por venirme a ver… Rub

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  2. Me gusta como has enfocado el texto: la mirada desde arriba de una paloma que da calor a sus futuros polluelos, le quita crudeza a la escena que describes, y la humaniza. De todo tiene que haber bajo estos cielos de dios.
    Un abrazo,

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    1. Que complicado para nuestra sociedad aceptar que la prostitución persiste a través de los siglos. Lo mejor sería reconocerla y enfrentarla. De nada sirve encarcelar a las mujercitas y mujercitos… Dilemas Gracias por llegar Bella ann y es muy buena tu observación… un beso rub

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  3. Un texto que me regresa a la idea de que existen muchos mundos allá afuera…, diversas visiones, preguntas. Y la imagen sencilla y fresca que se hace la paloma… ella es la protagonista!
    Un beso.

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    1. Si flori, tenemos muchos mundos unos para alegrarnos y otros que merecen ser vistos con una optica global, ni desde una posición moralista, ni económica, sino verla como un todo, como un fenómeno que requiere estrategias para poder enfrentarla. Taparse los ojos, sacarle vuelta, como hacemos, no resuelve. Flori… gracias por llegar y dejarme tu comentario un beso Rub

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  4. Me ha recordado, aunque no tiene nada que ver, un relato de Patrick Suskind, “La paloma”, menos conocido que “El perfume”, pero que me gustó mucho.

    El tuyo, con sus mujercitos, sus olores, y sus antenas de televisión, es bastante desgarrador, por mucho que intente suavizarse.

    Saludos.

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  5. Hay tanta verdad en tu espléndida descripción. Tenemos nosotros un Boulevard, que de un lado hay mujercitas, y del otro mujercitos. No por ancho es más airado que tu calle. Es un oficio, que cada día se hace más visible. Ni la paloma, ni el indeciso adolescente hacen menos cruda la realidad.
    Como siempre es un placer leerte..
    Un abrazo.
    Hasta pronto.

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    1. Stella, este texto nació primero como poesía y luego cambié a prosa. El fenómeno está en todas las grandes ciudades y el problema es mayúsculo. ¿ que les dices a todos estos niños que viven cerca del lugar no santo? Qué hacer para evitar contagios que se hacen en cadena? un beso stella y cuidate… Rub

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  6. Increíble, tus letras tocan la dura realidad con belleza literaria, muestras el teatro, la función que se desarrolla en una tarde en la city…, maravillosa tu obra, en pocas letras toda una historia…
    Quizás como siempre nadie hace nada para remediar…
    Un abrazo
    C.

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