El regreso

Una multitud observa como se reparte la última porción de alimento. Entre ellos hay un niño que sobresale: tiene una mirada amarga y cercana al rencor. Llegó al campamento con el deseo de mordisquear un pan y llevarle un trozo  a su madre enferma. Se ha quedado sin nada; regresará sin hambre, pero con una fiera recién nacida en el alma.

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12 Comments

  1. Rubén, he leído “el regreso” y me he quedado anonadada, es una maravilla, un auténtico cuadro de dolor, de odio y rencor nacido prematuramente en el corazón de un niño.
    Ante escritos tan bellos, no se puede añadir más.
    Un fuerte abrazo

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