Canto a la lluvia

LLEGARON LAS AGUAS

 

Llegaron las aguas.
En la mañana…
aún con el sol, anunciaron su llegada.
Fue un trueno tumbador que erizó las antenas de las hormigas.
El sol se hizo ralo, como  las gentes que al despedirse, se acomodan el sombrero  metiendo por debajo su mechón oscuro.
Llegaron las aguas con su cohorte de espumas y, damiselas  para confeccionarle al cielo, una capa de grises, centellas y lúgubres azules.
Aaahhh…
mi corazón vende un septiembre y yo salgo disparado a quitarme las ropas, porque llegaron las aguas…

 

 

 LA LLUVIA, LA DANZA Y OTRAS COSAS

 Llueve.
Una cortina cubre el horizonte.
El viento corre,
las gallinas corren,
las señoras también
y la ropa vuela en los tendederos.

Gotas gruesas, sólidas, pesadas, tamborilean en las láminas de zinc.
Al golpear fraguan un ritmo de sabanas prehistóricas.

El cielo tiene la oscuridad del sexo.

Las chachalacas gritan,
y  van de árbol en árbol buscando cobijo.

Yo sigo sentado en la poltrona.
Me gusta el relajo que arma la lluvia.
Desatiendo los gritos de las gallinas y de las viejas
Y solo me concentro en la danza de las gotas.

Imagino bailar pintado de sombras y calizas entre un grupo de negras que quieren devorarme.

En este momento exudo calor y tengo  un macho cabrío que afila las pezuñas en las vetas de la roca.
¡Qué lejos se oyen los gritos de las viejas,
de los guajolotes y chachalacas!

Con los ojos entrecerrados  sigo meciéndome,  mientras la lluvia me tira sus cubetas de agua y la danza del vigor me estremece.

CAMBIANDO CON LA LLUVIA

La lluvia es una ventana de estrellas que recibes si levantas la cara.
Corres por desiertos y laderas de nieve y la sientes pulsar como un latido de fuego.

Yo me he sentido tejado y cuando sorprende, mi piel  florea  diminutos corazones que festejan dando vueltas y vueltas.

Me he sentido limonero y al humedecerme exhalo un aroma que enloquece a las abejas.

Me pienso mujer y grito y corro  para sentir el arrebato cuando ella olea por debajo de mi vientre.

Pero al ser hombre busco el tam tam que hacen los  pechos al correr y,  al encontrar tu sexo de nube oscura, bailo contorsionando mis caderas y grito,  al presentir el rocío que brota  con la tormenta.

 CULEBRA DE AGUA

Escucho en noches de tormenta, las gotas insistentes sobre el techo de la casa. El ruido monótono picoteando el pecho de las hojas y ese roer roer como ratón voluntarioso que lima el corazón almidonado de la madera.
Y después de un reposo, sobresale un ruido desgarrador y la repetición de claros que flachean mi ventana.
Me pisa el alma, cuando después del lamento,  se oye el estrépito de un gran cuerpo que cae. Es una rama cargada de mangos niños que ruedan sin vida sobre la arcilla. Se rompió la rama:
hizo crick
hizo crak
y los habitantes de mi patio: el loro, el perro y las ardillas gritan.

Mientras  el gato ronronea entre las piernas  de Carlos.

 

 La lluvia

Empieza a llover,
la tierra aleteada por las gallinas, esparce aromas.
Huele a pan milenario
y lo mismo que percibo,lo arroparon en su alma, viejos abuelos.

El olor
me hace cosquillas
en alguna parte de mi pensamiento.

Saber que mi padre llenó su corazón de tierra mojada,
o que a millones de kilómetros, alguien lo hace,
y que está escribiendo,  cómo yo lo hago.

Escribirá que el olor abre el apetito del alma,
o agradecerá a la lluvia que su mal humor
se haya esparcido entre los trigales de alguna estepa.
No sé, la lluvia me hace niño y abuelo el corazón,
por eso me inclino a besar el agua que moja el pan del alma.

SORPRESA

Mamá trastea y hace chirriar la lumbre y en los tejados brincan  olores de café. Es una mañana fibrosa.
La lluvia ha pospuesto su visita.
A pesar de los pronósticos de la radio, del clérigo que ha sacado a pasear a los santos
y , del brujo que reza en vieja lengua.

Sueñan los sapos  bajo tierra  con la lluvia. El rio rueda con sus calzones de piedra  y el cielo es una copa azulada con soles en floración.No hay nubes y las lagartijas bostezan  bajo las rocas. No hay nubes. Sólo remolinos de sol.  No hay nubes; sólo un maíz cabizbajo

Pero de la noche a la mañana: el día abre encharcado de corriente:

Los sapos dejan de soñar  y el maíz  huapangea con el  viento.

En la noche, sin que nadie lo predijese, en ausencia de los santos,  en el silencio de las lenguas. El agua llegó despertando los tambores dormidos del tejado.

LLueve.
La gente frota las manos y por encima de los cerros en lenta procesión pasan las nubes disfrazadas de ardillas.
Llueve finito.
Los carros tiritan de frío
y en cada esquina las sombrillas platican con antiguas comadres.
Entre los huecos de viejos edificios, las palomas aletean los vapores del clima.
Finos piquetes, húmedos, brincan complacientes por mi cara, se reunen en gotas y me recorren, resbalan por mi cuello, unas se dispersan sobre los vellos de mi pecho y otras saltan por mis escápulas.
Sonrío.
Silbo caminando bajo la lluvia.
Disfruto.
Es un día diferente y abro mi camisa para que mi corazón hipertenso retoce con el agua.

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14 Comments

  1. Tus letra me han recordado algunas de las muchas veces que la lluvia y yo hemos conincidido en una situación feliz, de niño en el campo con el olor de tierra mojada y una ligera llovizna que no te empapa. Otra en alguna mañana al ir a las aguas termales y con el cuerpo inmerso en la calida agua, sentir la lluvia sobre sobre la cabeza, agua fría que al contacto con el agua levantaba nubes de vapor. Otra en tiempos más actuales al salir al jogging en Xalapa iniciar el trote de una hora, a los 20 minutos cae una lluvia torencial que te refresca y empapa por completo y te quita el sudor, así durante unos 20 minutos troté entre pequeños torrentes de agua de esas calles subeybaja, y al terminar la carrera estaba completamente seco. Son las convivencias con lluvia que recuerdo ahora aunque se que son muchas más.
    Saludos RubénRub

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  2. Mi querido Doc todo lo que me cuentas es para redondear un texto. Pero el agua nos hace sacar lo que llevamos dentro y seguramente en tu interior hay miriadas de historias. No sabes cuanto me alegra que mi texto te haya motivado a escribir tus relaciones con el agua. Ese aguacero que te tomó cuando trotabas, a mi me sucedió cuando iba en bicicleta alejado de todo centro urbano, entre una terracería que poco despues era una arrollo y el cielo claro, se volvió gris… para fortuna de mi piel me cayeron litros de agua… sabes bicicleteaba feliz de que el agua me envolviera… Gracias por llegar querido Doc Nos estamos comunicando alfonso y saludos a la raza..por allá nos veremos… Rub

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  3. Qué bonita descripción. Aquí hace por lo menos un mes que no llueve. Cada día miramos al cielo buscando las nubes, pero cuando vienen el viento se las lleva otra vez lejos. Tenemos ya sed de lluvia. Un beso.

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  4. He sentido las gotas caer, he añorado su sonido y el aroma de la tierra cuando se llena de agua y todo huele a limpio a nuevo, a recién estrenado.
    He vibrado con tus bellas y descriptivas palabras al son de la lluvia que por aquí, no se deja ver.
    Un abrazo con todo cariño, amigo Rubén.

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    1. Quien no ama a la lluvia? aunque a veces se pasa… pero es una música cuando cae en los tejados Mechita. Gracias por decirme que te has emocionado… un beso querida amiga y pasala bien con las personas que más amas Rub

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  5. Amigo, tu eres un gran observador de tu entorno, y la lluvia no iba a escaparse de ti. Todas tus descripciones poéticas son hermosas, no obstante, me quedo con “Cambiando con la lluvia”, ya que como tu bien lo plasmas: “La lluvia es una ventana de estrellas que recibes si levantas la cara.” Es así como la siento yo, también.
    Sigue deleitándonos con tu arte que le hace mucho a bien a mi SER. Un abrazo, amado amigo.

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  6. Qué hermoso texto, se siento la lluvia, la tierra…tus poemas son como esos cuadros impresionistas que enfatizan los colores, la luz, el paisaje…Nos haces sentir profundamente lo que estás describiendo. Un abrazo, miriam

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  7. Querida Miriam, Celebro en el alma que te haya gustado la serie poemizada – qué feo se oye- sobre la lluvia. Esa agua que cada cultura le da palabras y su contexto, sin embargo lo que todos sentimos, es el placer de tenerla como algo sustancial para las emociones. Nada mas grande que poseer al agua, un tesoro que sólo lo vemos en ocasiones con fastidio. Miriadas de besos Rub

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