¡Qué tiradero! Un poco de orden antes de cerrar las ventanas. Mientras limpio y reacomodo, escucho la melodía que nos identificaba. ¡Uff! ¡qué cansancio!, sin embargo, todo reluce como si ella lo hubiese hecho. Me dormiré en la poltrona. Así, mis historias, se irán  antes  de que lleguen los ruidos de la ciudad. Casi la toco,  hasta creo que  ella está sentada en mis piernas tomando café, su pelo tiene mañana y saboreo con la lengua,  el sorbo que  hace. Todo está, como tú lo dejaste. Un día sembré flores en tu espalda. ¿Aún sentirás ? ¿Será cierto que cuando nos despedimos para siempre. La persona recordada siente escalofríos y una parvada  revolotea en su cielo?

Anuncios