La vida

En el mangal, un árbol se balancea por la fuerza del viento. Algunos mangos caen, estrellándose en las piedras del río. Después, la corriente los arrastra entre hojas y palos. Una porción se vuelve agua, piedra, aire. Otros quedaron entre las zarzas, cubiertos de lodo, a un lado de los sapos que en la noche, platicarán lo mismo con la luna.

Siempre, hay en la inmensidad un viento fastidiado que jugará a los trompos de aire en la pradera: van y vienen, vienen y van, hasta que se aburre. Años después, dos mangos adolescentes apuntarán con sus espigas al cielo, darán fruto al pájaro viajero y cobijo a la luna enamorada de los sapos.

El cielo es un racimo pesado de luces y oscuridades.

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14 Comments

  1. En el mangal algunos mangos caen, otros siguen con la corriente y se convierten luego en abono, otros renacerán, y aunque no nos demos cuenta unos y otros cumplen una función igual de valiosa para la vida… es lo bello, lo que no se puede ver. Un beso amigo y encantada de leerte como siempre.

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  2. Flori, gracias por venir y mirar el camino de ,la vida. nada de lo que miramos está de más, todos cumplen una función para que la vida caminé. Gracias por llegar y te abrazo y te beso. ten un bello día rub

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  3. rub, por cosas de la vida (un viaje a mi Normandía natal), no he podido pasar antes por tu blog. Y el azar hace que hoy estemos al 1 de noviembre, día de los difuntos. Tu texto es una alegoría a la vida por encima de la muerte. Gracias por ello, querido amigo.
    Un abrazo de tu amiga,
    Anne

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