La sombra del cedro

La mañana es fría. La gente cuchichea mientras se sienta. De las casas, llega el olor a café. Empieza la sesión. Presido la mesa. En breve, las personas se animan a preguntar. Contesto, dialogo y respondo con pasión y convencimiento. Mis oyentes se hacen señas y muestran interés. Hay gente de pie, otras escuchan fuera del recinto. El sol se ha mostrado y entre la plática con la comunidad, se abren silencios.

Te recuerdo y te digo: “No puedo abrazarte, ni decirte lo bien que me he sentido. En la distancia contemplo fugazmente tus ojos, ¿Si pudieras leer mi pensamiento? ¿Si pudieras mirarme la cara?, verías la sombra del viejo cedro que golpea la ventana y se recuesta en mis labios”

Me preguntan, dialogo, discuto. Así son las mesas de trabajo. Mis ojos esperan -con paciencia- otro silencio. Otro disparo: “Tu y yo dándonos vueltas con los brazos abiertos para sentir la inmensidad del monte en nuestra piel”.

La gente mayor me invita a sus casas. Las mujeres, cuando se enteran que me gustan las plantas, desean enseñarme su jardín.
-Llévese un codito, seguramente con esto recordará nuestro pueblo,
Yo acepto. Otras cortan algunas rosas y me las dan:
-Para que se la lleve a su novia.
Nadie nota mi desesperación. Será un fin de semana largo.
Me urge montarme en un carro. Comer kilómetros de la lengua de asfalto, sentir que nos esperamos. Ansioso de su abrazo, y ella del mío

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12 pensamientos en “La sombra del cedro”

  1. Qué hermoso ansiar así, desear de ésa manera, que hasta la sombra del árbol se recuesta en los labios.
    No dudo que se estarán esperando, para esa comunión de amor.
    Gracias por compartirlo.
    Un abrazo.
    Hasta pronto.

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  2. Si, se puede estar en dos lugares a la vez, y me llama la atención que él aunque distraido, y queriendo marcharse, trato muy bien a las personas a quien atendía, lo digo por los regalos e invitaciones recibidas, me encanto, solemos ser con el ser amado con el tiempo como somos con todas las personas… un abrazo querido amigo.

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  3. Qué bello… retratas dos escenas, la del presente y la de otro presente que sucede adentro del protagonista, adentro de todos, porque así somos… estamos con la mente divagando, anhelando al que, aunque está lejos, esta adentro de nosotros.
    Gracias Rub.

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