Monólogo

Por Asia llegamos a Europa montados en las ratas. Nuestro paso dejó huellas por el número de vidas que segamos. Qué grandes nos sentíamos al conducir a millones de roedores. La sangre de la rata era amarga y la del humano dulce. Por cada familia, sólo quedaba la mitad para contarlo. Si Atila fue el azote de Dios, nosotros lo fuimos de los hombres.

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8 pensamientos en “Monólogo”

    1. Amiga Ana, gracias por venir a ver a tu amigo. Los cuentos de Boccaccio, están ambientados cuando la gran epidemia de peste diezmo a Europa. Las ratas traían pulgas y éstas al picar al humano le transmitían la enfermedad. En realidad el titulo no es correcto, pues quien narra no es la bacteria sino el artrópodo. quizá , pues eran los que cabalgaban las ratas, y al picar al humano le daban su dosis de yersinia pestis.

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