Chipiripi

el puebloEn el camino solo hay yuyos  decolorados. En aquella encrucijada vive la anciana. La recuerdo con su mechón de pelos en la mejilla. A la luz de la luna había un árbol y un pájaro que gritaba:¡Chipiripi! ¡Chipiripi!

 la vieja cubrió mi cuerpo con hojas y el humo adormeció  mi vigilia. Cuando desperté colgaban pellejos  de mi cara  y de las verrugas salían vellos enrulados.  Caminamos. El sol rompía intenso, pero mi alma era júbilo y menta.

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16 Comments

  1. Cuando niña, me llamaba la atención una mujer porque en la cara tenía algo similar a lo que tú describes. Cuando preguntábamos que era nos decían un antojo. No veíamos, o no nos interesaba la cara, sólo el antojo.
    Buenísimo relato, pura hechicería…Me encanta la menta.!
    Un abrazo mi amigo.
    Hasta pronto.

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  2. Recuerdo escenas parecidas en casa de amistades de mi Abuela, y siempre sentia una gran desconfianza y temor… reviver ciertos pasados no siempre hechan a volar Buenos sentimientos. Una maravilla leer tus encuentros como escritor! Dios te cuide~ Deborah

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    1. TE COMPARTO ESTA
      Llegué a ella sin creencia y arrastrando lo poco que aún tenía. La vieja cubrió mi cuerpo con infusión de raíces y hojas. El humo que desprendí adormeció mi vigilia. Cuando desperté tenía la cara arrugada y de las verrugas salían pelos enrulados. Tiempo después caminábamos bajo un sol intenso, pero mi alma moza corría y desprendía menta al sonreírme.

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