flor de silencioUna voz tronante detuvo la mano.
— ¡No me toque!
Él apretó las mandíbulas y cerró los puños. Ella aprovechó su desconcierto y lo miró con nauseas.
— ¡No se atreva ni a verme! ¿Piensa que soy una estúpida? Que no me daría cuenta que es mi medio hermano y vino a proponerme matrimonio, que lo hace con el fin de lastimar a mi madre. ¿Quiere venganza? Mire, aquí está la pala, desentierre a nuestro padre y exhíbalo. Mi madre y yo no tenemos la culpa. ¡Ahora lárguese!
Lloró de rabia, pero más de desilusión.

* intertextualidad con el dramaturgo O Neil

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