Cafeína

cafeinaTuve el impulso de pararme y vestirme. Creí que era ya muy tarde. La tranquilidad sobrevino cuando escuché a mi esposa dormir profundamente. Volví a acostarme, miré el reloj, oprimí el botón de luz, eran las cuatro de la mañana; una madrugada fría. Cerré los ojos y percibí el pulso al recostar mi cabeza. Conté la frecuencia, y rebasaba lo normal como si hubiese trotado. Respiré hondo. ¿Por qué mi corazón latía más de prisa? ¿Acaso sería mi presión, o el exceso de café durante el día?
A ella le encantaba el café y decía riendo:
– En este momento estoy hechizada, puedes hacer y deshacer de mí.
Yo reía. Era una broma, pero siempre la repetía. Empecé a creerle.

Una mañana, ya para salir del trabajo, la besé una, dos, tres veces, y seguimos y seguimos hasta que el café dejó de hacer efecto, y gritó:
– Tengo citas pendientes.
Después corriste buscando un taxi.

Subiste al auto, me observabas y desviabas tu mirada. Movías tu cabeza de un lado a otro. Verte con falda corta, invitaba a pasar mis manos sobre la tersura de tus piernas. Con una mano guiaba el auto, la otra planeaba sobre la suavidad de tu rodilla.
– ¿Te quedarías quieta, así como eres de juguetona?
Yo escuchaba ya los latidos de mi abdomen mientras tu mano de piel de oveja cubría mi entrepierna. Aquella vez vi cómo preparabas el café, colmado de harina.
– Es café turco – dijiste- y está recién tostado…

Apreté de nuevo la luz del reloj y, escasamente, habían pasado unos minutos.

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31 Comments

  1. Preciosa historia amigo, ¿será por eso que no me gusta el café? Porque no nos permite vivir lo real, nos pone en un estado frenético que no soportaría. Hay mucho para reflexionar. Un besote inmenso

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  2. ¿O será que le echamos la culpa al café? jeje
    Encantado doctor. ¿Cómo va todo?
    Me ha gustado este relato: ahora mismo me voy a preparar una gran cafetera.
    Un abarzo y feliz domingo.

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  3. Me agrada muchísimo el café, es lo único que me despierta totalmente en la mañana.
    Te mando el nombre de los tres cuentos pedidos. Es muy difícil la selección. Tú eliges, y yo encantada, y muy feliz, de que tú me hagas un sitio. Me siento mimada, agradecida, acompañada.
    Secuestro Express.—Las Pequeñas.—Los Chistidos.–
    Están todos relacionados con los distintos barrios de Montevideo, mi ciudad, adorada y abandonada.
    Si es de otra manera que lo tengo que hacer, tú me lo indicas.
    Cuídate y un fuerte abrazo, mi querido amigo.

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    1. no estoy bien… no puedo estar mucho en la pc, Te agradezco infinitamente, pero por las circunstancias en que me encuentro y tener ya muchos años con el blog, me parece justo que nomines a un blogero que recién se inicia. Mucho me complace que te hayas fijado en tu servidor… muchos besos querida amiga rub

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      1. Bueno, respeto tu opinión, por supuesto, pero no olvides que la edad se lleva en la manera de ser, en el ánimo, en el espíritu y este NO tiene edad…, cuídate mucho que te queremos con ganas de seguir. Un abrazo.

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  4. Pues te entiendo perfectamente el café es un buen afrodisíaco al menos para mi lo es.
    Precioso post y muy sensual.
    Un saludo.
    PD no me llegan tus entradas

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