http://www.vuni.net - digital artEran las cuatro de la mañana. Una madrugada fría. Cerré los ojos, y escuché mi pulso acelerado al recostar mi cabeza. Respiré hondo y traté de dormir. Llegó lo que estuve soñando: corría con todo mi aliento. Una grieta abierta en la tierra me perseguía y un coro de hachas cantaba “ dale dale no pierdas el tino” Cuando desperté la cabeza de mi esposa y la mía rodaban por la pendiente.

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