La encrucijada

fogataHace frío y la neblina como si tuviese brazos, va y viene enredándose en la cintura de los árboles. Otras veces parece gato y acecha entre los matorrales.

Estas tierras antes fueron selvas, ahora son pastizales en las cuales, en horas de sopor, el ganado se refugia bajo la sombra de los ramones. Hoy llueve menudo.

Van y vienen los caminos, pero hay encrucijadas donde acampa la gente alrededor de la fogata que cruje para que la olla derrame el aroma del café. Unos se dirigen hacia arriba porque la abuela agoniza, otros regresan a la ciudad buscando sustento.

Nada diferente, por estos días, la niebla de la montaña baja por las encrucijadas y la gente sorbe el café para tomar fuerza y seguir hacia arriba o hacia abajo, según se padezca.

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19 pensamientos en “La encrucijada”

  1. Unidos en ronda, el fuego los protege.Llega el olor que apetece, y en ése trajín, unos llegan y otros se van…
    Como pasa siempre…
    Un abrazo desde el sur.

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    1. Gracias amada amiga Stella, por venir a ver a tu amigo que te aprecia. Por estos lugares lo que priva es el trópico. Sol y aguaceros. Por eso cuando llega el frío y la niebla baja de la montaña, la sabana se maquilla de otra manera.Las encrucijadas son nuesras modernas estaciones del metro, gente va y gente viene y todas cargando su sentimiento. El hombre es el mismo, asi ande a caballo o con carro, con saco o chamarra. besos y gracias por estar, muchas rosas rosas, rojs y amarillas, a mi me encantan las amarillas.

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