La novia

Hace tres años fue mi novia. Pero en tres años suceden muchas cosas.
Lo supe aquella tarde. caminaba por el paseo y los tordos alborotados gritaban por la llegada de la noche. coincidimos. Nos fuimos despacio como si todo lo fuéramos contando. Cerca de su casa pensaba despedirme.
—¿Quieres conocer a mi niña? —Su pregunta hizo que me detuviese.
Subí hasta llegar a un breve departamento. Dos piezas, una cocina. La niña dormía.
De un libro sacó un poema que le hice y de un alhajero, unos aretes en forma de hoja que le regalé. Me conmovió.
Sin pensarlo la besé y con pasión correspondió. Mis manos llegaron a sus pechos generosos. Poco antes de introducirme se puso seria.
— ¡Es que hacemos mal!¡No lo hagas!
—¿No quieres? —contesté enérgico.

¡Cómo disfrutamos! Ella despejaba el cabello de su frente, mientras mis manos cargaban sus caderas. El recuerdo de nuestro amor abrió las veredas que alguna vez cerramos.Se levantó, se puso la bata y fue al baño que se encontraba en uno de los pasillos de la escalera. Llegó con un lavamanos repleto de agua limpia, se acercó y empezó a enjabonar mis genitales con delicadeza. Me quedé en un suspiro, en lucha contra la sensación y conmovido por su actitud.
Salí en silencio. Por el camino, recordé que esa limpieza me la habían hecho sólo una vez; fue cuando me metí en un burdel y la meretriz, cuando secaba mis testículos, me sonreía y preguntó: ¿Cuándo regresas?

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