El naranjo

arbol de narnajoY se vino el invierno, aún cuando es mayo. La lluvia perezosa y afilada cae sobre el naranjo, ¡qué olvidadizo!, no encuentra la gabardina. Esperaba un chubasco que le sacara el polvo cotidiano y nunca la migaja fría que lo estremece hasta las raíces.
El pájaro verdelimón brincotea entre sus ramas y, canta como si el mundo estuviese sordo, siempre lo tolera, pero con este jodido frío, sus pisadas leves duelen. Llegó la pájara y viene de afilarse las uñas, bailan un tango, vuelan y se posan bajo los paraguas del papayo.
Él se enrama sobre sí, tirita, cierra las hojas y a lo lejos escucha el parloteo de las aves.

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4 pensamientos en “El naranjo”

  1. Una escena muy emotiva es para mí la presencia de las aves en el naranjo, favorito porque es un lugar placentero no solamente por su copa sino por la fruta fresca y deliciosa.
    Muy buen día para usted, amigo.

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  2. El vendedor de naranjas
    de Juana de Ibarbourou
    A un poeta una estrofa de Juana…
    “A mi pueblo distante y tranquilo,
    Naranjales tan prietos rodean,
    Que en Agosto semeja de oro
    Y en Diciembre de azahares blanquea.”
    Abrazos.

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