A tu espalda sorprendo con una estampida de finas gotas.

Lluvia breve en  tus sábanas agostadas.

Y te preguntarás ¿de dónde vino esto?

 ¿Por qué tengo perlado el sendero de mi brazo?

No hay nada que explique.

El corazón ha corrido toda la tarde visitando tu pensamiento

 y sabes que el agua calma la sed y mi lluvia,  a tu corazón.

 

mujer en alcoba

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